El espíritu primero se transforma en camello y se pregunta qué es lo más pesado para llevarlo sobre mis espaldas y solazarme en mi fortaleza.
Luego el espíritu se transforma en León qué es lo más terrible para enfrentarme y solazarme en mi valor.
Y por último el espíritu se transforma en niño; y el niño es el primer movimiento.
Si lo llevo a la práctica del hacer escritural, la primera fase es la de aprendizaje, el de la exigencia, la fuerza que te impulsa a dominar la técnica y el significado. La otra es la del rebelde que busca ceñirse a tener un propio estilo sin tenerlo; pero que ya lo busca deliberadamente, y la última es la contemplativa como un niño que asimila todo desde el saber mismo, un espíritu que crea, libre que tiene todo y alcanza todo. Es el reino de Dios en uno mismo; por eso, el artista al sublimarse te estremece, el arte es como una licencia Divina para llegar al alma de las cosas, al escuchar a Pavarotti no puedo evitar conmoverme, no hay razón, no hay sentimiento solo espíritu.......
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